Vencer a la mente sin combatirla usando la escritura.

Vencer a la mente sin combatirla es un trabajo constante, diario, para toda la vida. No basta hacerlo una sola vez porque cada día ella encuentra un motivo más para mortificarnos, para hacernos viajar a un futuro que aún no ha llegado, o devolvernos a un pasado que ya no se puede cambiar. Si como los grandes maestros lográramos vivir en el presente, nuestras preocupaciones y angustias disminuirían, si no todas, sí la gran mayoría.

Las estrategias para empezar a cabalgar la mente para no ser dominados por ella pueden ser muchas. Lo importante es ir identificando cuáles funcionan y saber también que aquellas que funcionan un tiempo no van a funcionar para toda la vida. La mente es muy inteligente y hábil para inventar continuamente nuevos motivos de preocupación. Pelear contra ella, intentar no pensar, es nuevamente caer en la paradoja de pensar en no pensar, que es ya pensar dos veces (Nardone, 2009). 

La mente es como el agua: hay que darle un cauce para que no destruya lo que se encuentra a su paso.

 Y una manera de hacerlo es permitiéndole pensar todo lo que se le ocurre pero haciéndolo de una manera más práctica, sin juzgarla, y la escritura es un excelente catalizador para que lo que intoxica salga y deje de hacer daño.

Tomar un papel y un lápiz y escribir nuestros pensamientos, expresar nuestros sentimientos y narrar nuestras experiencias ayuda a aliviar los problemas que psicológicamente nos afectan.

El escribir nos ayuda a poner nuestros pensamientos en orden y a aclarar nuestra mente para ver de una forma más clara las decisiones que debemos tomar y lo que debemos hacer en las diferentes situaciones de la vida.

No necesitamos conocer ninguna regla literaria o gramatical para empezar a escribir lo que sentimos y desahogarnos por medio de lo que dejamos impreso en el papel.

Lo único que necesitamos es tener la valentía de escribir aunque al hacerlo nos duela y sintamos deseos de llorar.

Ahí es exactamente donde la terapia toma lugar.

Estamos sacando desde lo más profundo algo que nos estaba molestando y como una infección masiva estaba minando nuestra mente, cuerpo y espíritu.

El escribir calma la ansiedad que sentimos cuando tenemos un problema, se ha comprobado que el escribir, controla la presión arterial y fortalece el sistema inmunológico.

Escribir nos permite meditar con mayor calma sobre los problemas y sobre todo recapacitar en nuestras decisiones antes de llevarlas a cabo.

MentePaloma Ruiz