El saboteador interno, un invitado inesperado.

¿Alguna vez te has planteado qué serías capaz de hacer si no tuvieses que enfrentarte cada día a tu peor enemigo?

Todos tenemos voces internas que nos dan su opinión sobre cómo somos y actuamos.

A veces, son positivas y constructivas, haciendo posible que hagamos todo cuanto nos propongamos.

Pero otras veces, son críticas y negativas. Se trata de "saboteadores internos" que nos censuran, nos provocan sentimientos negativos y nos quitan las ganas de llevar a cabo aquello que queríamos hacer.

Sí, son ese ángel y ese diablillo que te imaginas a cada lado de tu cabeza! Hoy toca hablar del diablillo, ese saboteador interno que es capaz de convencernos de que, aquello que nos habíamos propuesto hacer, no merece la pena ni siquiera intentarlo. 

Para afrontar los proyectos con optimismo hay que acallar a nuestros saboteadores internos.

 El saboteador interno dice cosas como: "Esta ropa no te queda nada bien"," No vas a estar a la altura de las circunstancias" o "A tu edad nadie te dará trabajo". El saboteador interno expresa las opiniones cuando menos las necesitamos, provocándonos una enormes ganas de tirar la toalla y quedarnos donde estamos.

Pero, con un poco de práctica, podremos acallarlo, impedir que sea él quien dirija nuestra vida y nos impida hacer lo que deseamos.

Para enfrentarse a ese "diablillo", en primer lugar, hay que reconocerlo, y luego, familiarizarse con él.

Un método muy eficaz que uso en mis sesiones de coaching, es escribir su biografía:

¿Cómo se llama? ¿Cómo es? ¿Cuándo aparece? ¿Cuáles son sus frases favoritas? ¿Y sus habilidades? ¿Qué es lo que pretende?

Cuando lo conozcas bien, decide qué quieres que haga cada vez que aparezca: que baje el volumen, que se dé un paseo,...

Uno de mis clientes, por ejemplo, tenía un saboteador interno muy pesado y gris, que siempre aparecía ante cada reto laboral para decirle: "No lo vas a hacer bien, no vas a ser capaz". " Lo dejarás a medias, como siempre",...Una vez lo tuvo identificado, elaboró una lista de las razones por las que querría hacerle callar y decidió qué hacer con él. Así pues, decidió imaginarlo como si fuera un invitado pesado que, a veces, se colaba en sus fiestas sin permiso. Cuando aparecía, simplemente le decía: "¿Ya estas de nuevo aquí? Puedes quedarte, pero por favor no molestes demasiado. De todas formas, no voy a hacerte caso".

En definitiva, se trata de crear una alianza con él. Dicen que si no puedes con el enemigo, te unas a él. Y ciertamente, aunque no lo creamos, en nuestras debilidades se encuentran también nuestras fortalezas. Simplemente se trata de identificarlas y usarlas para nuestro beneficio.

Ah, por cierto...¿sabes cómo llamó mi cliente a su saboteador interno? ¡PROCRASTINATOR! ;)

Y tú...¿te atreverías a ponerle un nombre en este momento?

MentePaloma Ruizsaboteador